La música la ha acompañado desde que tiene uso de razón y, aunque las lecciones de piano fueron una obligación impuesta por su padre, el cantar y escribir le salía de forma natural, como si hubiera nacido para ello. Y es que todo comenzó con la colección de discos de sus padres, una pequeña Biblioteca de Alejandría musical que la ayudó a formarse con voces como las de Tupac, Eminem, Justin Timberlake y Alicia Keys.
El salón de su hogar, al sureste de Londres, fue su primer estudio de música. A los seis años ya había empezado a experimentar con las melodías y, en la adolescencia, comenzó a tomarse la composición como algo serio. Pero el punto de inflexión llegó cuando un amigo le recomendó escuchar vibin’ out, de FKJ, una experiencia que cambió por completo su perspectiva sobre la música. Había encontrado, por fin, algo con lo que se sentía realmente identificada.
Su música se inscribe dentro del pop acústico, con canciones tiernas, pausadas y con una melancolía agridulce que se encarga de conmover al oyente con su franqueza. En su canción Shadow, por ejemplo, la voz profunda y terrosa de Amie se abre paso acompañada de una guitarra acústica para, después, fundirse en una deliciosa combinación de acordes de bajo y guitarra eléctrica, ritmos de batería y el sentimentalismo de los violines.
Curiosamente, el escribir sobre sí misma y sus propias experiencias es lo que la ha hecho tan cercana con sus fans, permitiéndoles que se identifiquen con sus letras hasta hacerlas suyas.
“Escribo de una forma muy específica sobre mí y sobre mi vida, así que es interesante ver cómo la gente lo relaciona con sus propias experiencias. A veces pienso: ¿estamos viviendo la misma vida?”
Autora: Paula García Salido















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