Nacida en Londres y con raíces en Turquía, el Caribe e Irlanda, Nilüfer creció en una casa donde la multiculturalidad se respiraba en cada rincón. En casa se escuchaba, sobre todo, música turca por parte de su padre y música clásica por parte de su madre. Tal era el amor por esa música, que su nombre fue elegido en honor a la cantante turca Nilüfer Yumlu. Su hermana también contribuyó a su formación musical al darle a conocer bandas como Fall Out Boys, The Strokes o The Cure. Aunque en un primer momento la sensación de no pertenecer a ningún lugar le ocasionó un problema con su identidad, fue precisamente esa mezcla de influencias culturales tan variopintas la que, con el tiempo, le permitió encontrar un sonido propio con el que sentirse identificada.
A los catorce años ya subía demos a SoundCloud y, a los veinte, sus canciones llegaron a captar la atención del productor y ex-miembro de One Direction Luis Tomlinson, quien le llegó a proponer formar parte de un grupo femenino. Sin embargo, crítica con la dinámica de la industria que a menudo se aprovechan del talento joven, Nilüfer rechazó la oferta y decidió continuar su trayectoria en solitario y para desarrollar su propia música con total libertad.
Su voz, profunda, andrógina y versátil, es un puente que le permite bailar entre géneros. Desde el rock alternativo palpable en canciones como midnight sun hasta temas que incorporan elementos del jazz, como en Golden Cage, la artista ha encontrado su lugar en ese sugestivo limbo entre estilos.
“Creo que (tener tantas influencias) me hizo intentar siempre establecer un vínculo entre las cosas; en mi música, intento dar sentido a las cosas, unirlas. Empiezo con una idea y luego quiero una nueva idea para otra parte de la canción de una manera que no funcionaría, y trato de fusionarlas.”
Autora: Paula García Salido















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